29/6/07

LA TIRANIA DE LOS CAMAREROS (o la confianza da asco)

Ya son muchos los años que llevo comiendo fuera de casa y por la ubicación de mi trabajo me he visto obligado a convertime en asiduo de 4 ó 5 sitios (creo que todos ellos estan clasificados en la guia Fritanga con 3 freidoras), y en todos ellos he podido comprobar que el día que dejas de ser: "el del bikini con doble de queso", "el del trifásico de coñac con sacarina", "el del croissant más crudito que tengas", etc.. y te conviertes en ti mismo, "Pepe", "Jacinto", o como quiera que te llames, ese día "las cagao".
Ese día, al camarero de turno le sale del corazón ese sentimiento de madre que nunca va a poder ser "últimamente estas cogiendo un poco de peso", "no tienes buena cara hoy", "comes demasiado rápido", "te veo preocupado", ....
Ese día el camarero se convierte en tu agenda personal, "¿pero hoy no tenias visita de obra?", "¿hoy no habías dicho que no vendrías?, ¿como es que vienes a estas horas a comer?...
Y sobre todo, ese día, DEJAS DE ESCOGER LO QUE QUIERES COMER O BEBER.
Ese día el camarero decide por ti, que has de comer y beber, directamente te trae el vino con gaseosa, directamente te pone "la ensalada de turno", directamente te trae "la ternera al hinojo" -"como ayer comiste trucha a la navarra"-, directamente te trae "el carajillo de ron" -"¿como siempre no?-.
Se puede dar la circunstancia que ese día estés con una persona de compromiso -jefe, cliente,...-, no conocido por el camarero, ¿te crees que le importa a este ultimo?, ya te digo la respuesta, NO. Después de toda una comida dando la razón a tu contertulio sobre los efectos perniciosos de beber alcohol, de como afecta eso al rendimiento del trabajo, ... Viene el camarero de turno después de los postres y suelta aquella frase "¿carajillo y copa como siempre?". No sabes donde meterte.
Me ha pasado y me seguirá pasando, que cuando te sientas a la mesa, y ese día no estas bien del estomago, tienes que comenzar diciendo, despacito y vocalizando muy bien para que se entere el camarero, "HOY NO TOMARE EL CARAJILLO DE COÑAC, HOY QUIERO UNA MANZANILLA", y esto repetirlo cada vez que te trae algo el camarero a tu mesa, al final del postre igual se acuerda y te pregunta "¿que me has dicho antes del carajillo?".
Y para ir acabando, si por casualidad se te ocurre corregirle y decirle, "pero si no he pedido paella hoy", Que cara. Que miedo. Parece que le hayas ofendido en lo mas hondo de su profesionalidad, te perdonan la vida, y si quiere, pero cuando pueda, ya te traerá lo que has pedido..., o no".
Recomendación: juega al despiste con el camarero, no se te ocurra pedir dos veces seguidas lo mismo, sientate en mesas diferentes. ¿Que en tu cara llevas escrito que tienes el mono de una cerveza muy fría?, pide un poleo-menta bien calentito. ¿Que el estomago lo tienes destrozado de la juerga de ayer a noche?, sacrificate y pide patatas con tabasco. Lo que sea para despistar completamente al camarero y nunca pueda decidir por tí. Y por supuesto si puedes, cosa muy dificil lo se, nunca, pero nunca dejes de ser "el del bikini con doble de queso", "el del trifásico de coñac con sacarina", "el del croissant más crudito que tengas", etc.

Otro día, no se cuando, hablaré de todo lo contrario. El despotismo absoluto, algunas veces rayando en lo ofensivo, de los clientes hacia los pobres y sufridos camareros.


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